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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Homenajes a Nicole Girón Barthes y al Ateneo Ignacio Manuel Altamirano, Escuela Nacional de Maestros

Conocí a la doctora Girón acompañando a Conchita Jiménez Alarcón, El Centro de Actualización del Magisterio cobraba una nueva dirección y el equipo de trabajo invitaba a este ex trabajador de la institución a documentar su presencia en la historia de la formación de maestros en México, en el siglo XX, por Conchita supe que era una destacada estudiosa del siglo XIX mexicano y que compartía con estos normalistas el intento de entender el nacimiento de la educación de los mexicanos, Conchita escribió: “La Escuela Nacional de Maestros, sus orígenes” en donde se propuso documentar en el proceso histórico del surgimiento de el estado el interés de los gobiernos por la educación de los mexicanos y el compromiso de crear un magisterio profesional para tal efecto. Sus estudios la llevaron a postgraduarse y a pasar de la docencia de la historia a la investigación histórica, en ese trance conoce a la Doctora Girón y participa con ella en la afortunada decisión de Jesús Reyes Heroles, Secretario de Educación Pública de publicar las obras completas de Ignacio Manuel Altamirano gracias a el interés de el profesor Jesús Sotelo Inclán, de el licenciado Moisés Ochoa Campos, de Catalina Sierra Casasús, y en ocasión de el centenario de su fallecimiento, ellos formaron parte de una comisión que se aplicaría al ordenamiento de el material disponible y a su presentación editorial, el amplio equipo fue coordinado por la doctora Girón
La Escuela Nacional de Maestros de la ciudad de México ha producido además de profesores de educación preescolar y primaria a estudiosos de la historia de la educación mexicana y a generaciones de curiosos que han querido saber para qué sirven la educación pública y la formación de maestros, mas allá de el currículo de su propia formación. Y que han encontrado en Altamirano no solo un paradigma, sino un motivo de estudio de la vida nacional.
Entre ellos el profesor Jesús Sotelo Inclán, maestro de letras españolas, dramaturgo, también de historia de México, un protagonista fundacional de la comunicación educativa, del IFCM, de la Telesecundaria, además un genial y afortunado investigador

Otra persona ejemplar, es la profesora Concepción Jiménez Alarcón, de una familia tixtleca, del estado de Guerrero que por su formación profesional, su interés por la carrera normalista y su origen histórico partió de sus problemas docentes al examen que retó a su vocación de docente e historiadora.

Quien esto escribe, como normalista tuvo el gusto de la docencia del profesor Sotelo Inclán, con él, la literatura, la historia de México y el teatro escolar, una cultura mas allá de los contenidos escolares; al colaborar como pedagogo en la Escuela Normal Ignacio Manuel Altamirano, por él fundada, Sotelo se descubrió como el autor de Raíz y Razón de Zapata y en sus confidencias me mostró cartas autógrafas de el personaje que nombraba a su escuela.

Mi incursión en las cátedras de Historia de la Educación en México, de Sociología de la Educación, de Pedagogía Comparada, de Historia de las Corrientes Contemporáneas de la Educación, en la Escuela Normal Superior me condujo a la problematización de la continuidad del proyecto educativo mexicano y las causas históricas de su fragilidad.

Amigos míos egresados de la Nacional, de Maestros, colaboradores del profesor Sotelo, hicimos con él un amistoso grupo de tertulias, al que llamamos “los Jesuses” en el cual los temas que circulaban eran: el teatro, la literatura, la política educativa, la calidad de la enseñanza y el papel del maestro e la construcción del México moderno.

Entre risas y copas Sotelo contaba de la andanzas del joven Altamirano al salir de Toluca, dudaba de su vida militar en la Revolución de Ayutla, al hablar de su formación de abogado, de su participación en la administración pública y en la actividad militar frente los invasores franceses y el Imperio de Maximiliano contrariaba escritos de otros autores, a veces nos leía cartas que ilustraban sus dichos e irónicamente concluía proponiendo esta paradoja: la de una cultura que se propuso construir otra cultura.. ¿?

Sotelo quería que lo apoyáramos en sus estudios, pero a todos nos ganó nuestro propio demonio y nos dedicamos a otras aventuras pedagógicas.

Fallecido el maestro supimos que su última aventura como historiador había contado con el apoyo del gobierno mexicano y el de un equipo de una calidad que garantizo la edición de las obras completas de Ignacio Manuel Altamirano en 24 tomos que se editaron entre 1992 y el 2008 y que la responsable de este orgullo editorial fue la doctora Nicole Girón.

Si, la hermosa y gentil amiga francesa de Conchita Jiménez Alarcón, su compañera permanente en los círculos Altamiranistas de el D. F., Morelos, México y claro del estado de Guerrero, con sus credenciales académicas francesas que la hacían proceder de la renovación de los métodos históricos de la Francia de la posguerra, en ella, el rigor en el. examen de la historiografía, la cuidadosa paleografía de la documentación , una atrevida hermenéutica y con el enfoque de la historia social coordinó ese monumental trabajo, sus antecedentes eran; el estudio de la cultura nacional, su comprensión de los largos plazos en el descubrimiento del México independiente del siglo XIX, el cual no solo nos procuró hallazgos que a mi me permitieron sostener la existencia de rasgos de continuidad en el proyecto educativo mexicano desde las propuestas del Doctor Mora hasta la segunda gestión de Don Jaime Torres Bodet, entre las sinuosidades de el desarrollo de la cultura política, la formación de la identidad de los mexicanos y su tránsito por las etapas críticas de la transformación de país y de sus paisanos.

Nicole Girón se integró felizmente a el Instituto de Investigaciones histórica de la Facultad de filosofía y Letras de la UNAM , en el Seminario de la Cultura Nacional presidido por Enrique Florescano en el INAH, se apersonó en la Universidad Autónoma del Estado de México, ya en 1975 Nicole Girón hizo su primera aportación sobre la cultura americana: Perú, cronistas indios y mestizos en el siglo XVI y en 1976 profundizó en la historia social escondida bajo el corrido sinaloense de “Heraclio Bernal”. En 1980 publicaba; “el Estado de México en la obra de Ignacio Manuel Altamirano” y en 1981, la UNAM le publicó su “Ignacio Manuel Altamirano, Antología”.

La docencia, las presentaciones y la conducción de la edición de las Obras Completas ” no le impidieron participar en el colectivo de el estudio: “Historia y Ficción, las dos caras de Jano” y en la coordinación de la publicación:: “Construcción del Discurso Nacional en México, un Anhelo Persistente”

Sotelo y Girón coincidían además de el entusiasmo por Altamirano, en un fino olfato, una gran suerte, una dedicación mayúscula y una ancha generosidad puestas a prueba en sus proyectos investigativos, pedagógicos y culturales.

Con los materiales a su disposición, con su formación y sus genuinas curiosidad e inteligencia supieron descubrir que las apologías de los contemporáneos y discípulos de Altamirano, historias, que ellos podían negar, contrariar o contradecir; y a pesar de ello la vida del personaje, su obra y su circunstancia resultaban mejor conocidas. Altamirano crecía se revelaba el ser humano y su genuino interés por la cultura nacional, entonces en ciernes.

El México del siglo XIX dejaba de ser visto por las antiparras positivistas y ponía en perspectiva un optimismo crítico, Roma no se hizo en un día, la nación mexicana, el pueblo mexicano, la identidad nacional, la cultura nacional no eran ya momias decrépitas, a pesar de las batallas perdidas, pues entre los primeros años de la independencia y los primeros del siglo XXI, quedaba claro que no hubo un positivo progreso lineal, ni tampoco una circularidad que regresase a etapas anteriores: las clases sociales, sus generaciones, sus grupos de trabajo, de lucha política, de actividad cultural nacían, crecían, se enfrentaban, se contrariaban, sostenían intencionadamente debates, opciones y posibilidades que demostraban no abandonar, que sostenían, y buscaban, por ejemplo: en la educación diseños intencionados para servir a esos grandes propósitos,.

Para Sotelo, los documentos permitían sostener un punto de vista, la biografía de Altamirano escrita en el Tomo XXI, Epistolario (1850-1889) es una de las mejores, un puñado de cartas le permite redefinir las historias contadas anteriormente; Altamirano, no deja de ser brillante, pues con los nuevos datos aumenta el reconocimiento de su genialidad, la importancia de su generación, de su clase social, de su momento histórico.

Con Altamirano igual que con Zapata, Sotelo descubre con documentos nuevos y viejos: nuevos hechos, nuevas tramas, otras reflexiones, Zapata no es una burbuja que se revienta al crecer y Altamirano resulta un desconocido cuando mas lo conocemos, en paradoja del conocido que no sabíamos que desconocíamos.

Girón dejó algo más que trabajos que encandilan, supo participar fresca y creativamente en grupos académicos que han hecho con su investigación histórica nuevos perfiles de ellos mismos y de las instituciones que apoyan sus aventuras intelectuales, ella ha contribuido a enriquecer también perfiles personales, a formular proyectos de trabajo investigativo fundamentales para posteriores ejercicios de estudio, por ejemplo: ha puesto a la vista de todos la importancia de la colección, la sistematización de documentos que parecían ajenos, inoportunos o sin alguna significación, ha percibido en ellos que los fundamentos del liberalismo mexicano constitucional del 1857 tuvieron como un antecedente el examen que de los derechos humanos, publicados en modestos folletos por mexicanos ilustrados y deseosos defender el ejercicio de sus libertades que aparecieron en los últimos años de la colonia y los primeros de la independencia.

El hecho fue rescatado por la recuperación de los folletos que otros investigadores habían pasado por alto, al considerárseles de escasa significación.

Gracias a estas recuperaciones, la generación del México independiente resulta precursora de las expresión liberal de la Reforma: los publicistas en sus folletos ilustraban con la presentación de las difíciles conquistas de la democracia inglesa, el papel revolucionario de la declaración de la independencia norteamericana, el valor político, social y cultural de la declaración de los derechos del hombre, producto de la Revolución Francesa, los trabajos de la Constitución de Cádiz de 1812, los fundamentos de sus nuevas aspiraciones, las que fueron expuestas, defendidas y publicados durante las guerras por la independencia y en los primeros años de la nueva república, alimentando el debate entre el antiguo régimen y el nuevo que se buscaba en las libertades individuales y nacionales la posibilidad de una democracia —que parecía como hoy— una utopía inalcanzable..

El México de los primeros años de la independencia dejó de ser el oscuro callejón en que los criollos se despedazaban por el poder. En la base de datos de la Folletería del siglo XIX iniciado y desarrollado bajo la dirección de Nicole Girón se nos hace ver que de 99 folletos de 107 que debatían sobre la libertad de imprenta, fueron publicados antes de1857, y que su 80%, lo fue entre 1821 y 1826.

Con toda prudencia .Girón concluye que: pese a la censura gubernamental y aun esporádica , fragmentada y de escasa circulación, publicaciones hubo, y esa posibilidad de expresión alimentó la construcción del discurso nacional subsecuente.

Nicole fue reconocida por su apertura, su claridad, su consistencia y su visión:. “conocer la riqueza de esos materiales permitirá abrir nuevas pistas para la investigación histórica, reconocer un mundo temático poco conocido, además recuperar un universo disperso en la memoria histórica”.

Nicole, gracias por tu presencia, tu participación y tus dones, Sotelo te lo dijo con toda discreción: “Eres con Clemencia, Julia, Antonia y Atenea una de las mujeres paradigma de Altamirano”

Coyoacán, 24 de febrero de 2009

Textos y artículos consultados

  • Altamirano, Ignacio M. Novelas Cortas, No.22 de la Biblioteca Enciclopédica Popular de la S.E.P. México, D.F. 1944.
  • Altamirano, Ignacio Manuel, Antología (poesías y artículos) Prólogo, selección y notas de Nicole Girón, Coordinación de Humanidades, UNAM
    México, 1981
  • Altamirano, Ignacio Manuel, Crónicas, Tomo VII, Obras Completas, Coordinación Nicole Girón, Dirección General de Publicaciones y Medios, Secretaría de Educación Pública, Primera edición, México 1987.
  • Altamirano, Ignacio Manuel, Epistolario (1 8 5 0 – 1 8 8 9 ) Tomo XXI, Obras Completas,Coordinación; Nicole Girón, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Primera edición, México, 1992
  • Girón Barthe, Nicole, La práctica de la libertad de expresión en el siglo XIX, Una indagación de los derechos del hombre en la folletería mexicana
  • Jiménez Alarcón Concepción, La Escuela Nacional de Maestros, sus orígenes, foro 2000, Primera edición, Secretaría de Educación Pública. México, 1987
  • Crean base de datos con folletos mexicanos del siglo XIX, Notimex, El Financiero, 28 de mayo de 2008, México D. F.
  • Saborit Antonio, Recuerdos de Nicole Girón, Las Alas del Deseo, Sección del Ángel Cultural, Diario Reforma, fecha: 23.11.2008

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

Rubén Inclán. 10 de Abril de 2013 22:52

Estimado maestro Caballero y Díaz, gracias por ser la persistencia de la memoria de grandes apasionados de la cultura nacional, ahora en especial, por Nicole Girón, ojalá que las nuevas generaciones de maestros la lean y disfruten mientras conocen de manera precisa, la vida del maestro Altamirano, que en verdad es apasionante.

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