Cascada
Orientación educativa

Sentido Común

Hernán Sorhuet Gelós


Valioso precedente

A casi cinco meses de la realización de la Audiencia Pública en la ciudad de Treinta y Tres sobre el proyecto de explotación minera en las proximidades del área protegida Quebrada de los Cuervos, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) resolvió no autorizarlo.

Significa un paso adelante del Gobierno —dado con firmeza— en materia de conservación de la diversidad biológica, que evitó cometer un error histórico, como hubiese sido autorizar actividades extractivas del subsuelo en zonas de influencia directa de un área natural protegida.

Este concepto de “diversidad biológica” que para algunos puede resultar abstracto y retórico, constituye la piedra angular del futuro de nuestros pueblos; porque en la calidad ambiental que su protección asegura, se sustenta la salud, la producción y el bienestar de la gente. La intención minera en “La Crucera” (4ta. Sección de Treinta y Tres) fue presentada nada menos que por el ente energético estatal ANCAP. Los vecinos de la zona (con la Sociedad de Fomento Quebrada de los Cuervos a la cabeza) se movilizaron y confrontaron argumentos en la mencionada audiencia, lo que sin duda tuvo su incidencia directa en la decisión final que tomó el Ministerio de Medio Ambiente.

Se trata de un valioso precedente en tiempos donde la demanda internacional de minerales y otros productos del subsuelo en tan elevada, que hace muy rentable la explotación de un amplio abanico de yacimientos. Crece el interés en invertir en Uruguay, un país que si bien conoce la minería desde el siglo XIX, siempre fue una actividad de tercer orden.

La negativa de la Dinama al pedido de Ancap (Cementos del Plata) demuestra el grado de independencia técnica que mantiene esta organización del Poder Ejecutivo, y su responsabilidad y coherencia especialmente con una de sus atribuciones: la gestión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. También cumple con el mandato constitucional de la preservación del recurso agua, ya que el proyecto minero iba a comprometer la calidad del agua de la cuenca que comunica a la cañada La Crucera con el río Olimar.

Nuestro país necesita con urgencia establecer posiciones y reglas de juego muy claras y permanentes. En materia de minería y conservación de la biodiversidad vivimos tiempos de grandes incertidumbres, por la enorme presión que ejercen las promesas de inversiones millonarias a cambio de explotaciones no sustentables —o sea por poco tiempo—; a lo que hay que añadirle que dejarán un pasivo socio-ambiental considerable que será absorbido por las presentes y futuras generaciones.

Lo ocurrido en el departamento de Treinta y Tres debe servir de ejemplo para todo el país. El empoderamiento es posible cuando se confía en la legitimidad de los reclamos, se asume las responsabilidades sociales que implican, y no se subordinan las iniciativas a la eventualidad de un revés.

Hay que pensar, decidir y gobernar con inteligencia, tanto en el ámbito nacional, departamental y municipal. La mejor señal será asegurar la sustentabilidad de los recursos, porque esa decisión garantizará su aprovechamiento a largo plazo, permitiendo que sus beneficios sean disfrutados mucho más allá de nuestras vidas. Al mismo tiempo se consolida la salud ambiental y la homeostasis de los ecosistemas, condiciones sine que non para la calidad del aire, del agua y del suelo que disfrutamos.

Columna publicada en EL PAIS de Montevideo, Uruguay el 13.3.2013

Hernán Sorhuet Gelós
Destacado conferencista y escritor uruguayo. Educador, comunicólogo y periodista ambiental. En su vasta obra de libros de Educación Ambiental para niños, incluye temas como el cambio climático, la biodiversidad y los residuos sólidos.

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