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Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


El olmo no dio peras

Los primeros 90 días del gobierno de Peña Nieto han reafirmado su condición restauradora. Desde el 1 de diciembre vivimos una especie de dejá vu.

Fuera del Congreso: provocación, represión, violencia y manipulación mediática para convertir a las víctimas en victimarios. Todo con un objetivo: castigar la osadía disidente y masiva del movimiento estudiantil #YoSoy132.

Dentro de San Lázaro: disciplina y unidad total de la partidocracia, ni el más mínimo raspón.

Inmediatamente después, al día siguiente, el Pacto por México, versión actualizada de la Unidad Nacional de la vieja época de Manuel Ávila Camacho.

Todos los partidos del pluralismo aglutinados en torno al señor Presidente.

Las instituciones autónomas, una tras otra, mostraron su gran sensibilidad y actuaron para adecuarse a los intereses superiores de la nación: la Suprema Corte cambiando sus posturas iniciales en torno al asunto Cassez y echando abajo resoluciones judiciales en el tema del SME.

El IFE cubriendo las espaldas del PRI en el tema de Monex y llegando a lo obsceno al considerar que AMLO fue el único que rebasó los gastos en su campaña. No se evitó la obscenidad del comportamiento de Sergio García Ramírez, quien con su voto inclinó la resolución para absolver al PRI en el caso Monex. Sin ningún rubor cumplió su misión y nos avisó que regresaba a la academia y el rector Narro le dio la bienvenida diciendo lo teníamos prestado.

En la UNAM, por cierto, ha renacido el viejo autoritarismo con motivo de los acontecimientos del CCH Naucalpan y los posteriores en la dirección general, que son diferentes y conviene no confundir.

Usando todo el estilo autoritario han intimidado a maestros y alumnos para asistir a mítines y suscribir documentos de apoyo a las autoridades, a las que mañosamente confunden con la UNAM, y condenar a la violencia, sin establecer con claridad a qué se refieren y dejando abierta la condena a cualquier expresión del movimiento estudiantil.

La detención de Elba Esther Gordillo recrea todo el viejo estilo autoritario de los chivos expiatorios que tan buenos resultados le han dado al PRI. Mantiene intacta toda la estructura corporativa del SNTE, somete a los charritos, impone la omertà a toda la partidocracia y apuesta a que la justificada ira popular contra la insultante corrupción se convierta en respaldo a Peña Nieto por su firmeza y recuperación de la investidura presidencial.

El nuevo PRI era una fantasía.

El olmo no dio peras.

2013-03-02

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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