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LA CLASE

Tema del mes

Gloria De la Garza Solis


Escolarización a distancia: condiciones para su viabilidad en la educación pública

En una colaboración anterior en este mismo espacio, cuestioné el concepto de educación a distancia porque considero que la noción de educación está íntimamente ligada a la de relación pedagógica, que no puede realizarse plenamente sin el contacto presencial en una comunidad de aprendizaje construida dialógica y dialécticamente por el docente y los estudiantes.

Sin embargo, como ya lo señalé, creo factible la escolarización en un modelo híbrido que combine la enseñanza-aprendizaje presencial con la interacción didáctica a distancia, aprovechando los recursos tecnológicos de comunicación que permite la Internet. Pero la eficacia y eficiencia de este modelo mixto se basa en el equilibrio de una triada de factores: el docente, los materiales de estudio y la tecnología a emplear.

Empecemos por discutir el factor tecnológico. Lo que ocurrió en la educación pública mexicana a causa del confinamiento por la crisis sanitaria, no fue instrucción en línea, puesto que en la mayoría de los casos no existían plataformas educativas institucionales que alojaran cursos diseñados con una metodología específica para la enseñanza-aprendizaje a distancia. Lo que los docentes lograron con mucho esfuerzo, fue organizar el envío de materiales de estudio y la impartición de lecciones vía remota usando algunos recursos de la internet como el correo electrónico, las videoconferencias y las redes sociales. Eso aumentó considerablemente la carga de trabajo de los profesores, sin que se obtuvieran resultados satisfactorios en cuanto al aprovechamiento de los estudiantes. En el proceso, además, muchos alumnos quedaron rezagados o excluidos por falta de los recursos materiales que requerían para seguir las lecciones a distancia: conexión a internet de banda amplia y el dispositivo electrónico para tener comunicación con los maestros (teléfono celular, tableta, laptop, computadora de escritorio). Entonces, la viabilidad de un modelo híbrido en la educación pública en México depende, en primer lugar, de que el Estado pueda garantizar a todos los estudiantes del país un acceso a la tecnología básica. También requiere del equipamiento de las escuelas con computadoras, un servidor y adquisición de plataformas educativas, así como la contratación de expertos en informática y en diseño instruccional que puedan trabajar con los docentes en la transformación de los programas y materiales de estudio para adecuarlos a ambientes virtuales de enseñanza-aprendizaje. Todo esto supone, por lo tanto, una reconsideración de los recursos presupuestales que deberán asignarse a la educación. No podemos esperar que este primer factor de la triada quede resuelto de manera inmediata.

Consideremos ahora el factor docente, que está indisolublemente ligado al anterior. Los profesores requieren una formación adecuada para gestionar eficazmente la interacción didáctica a distancia, así como para preparar materiales y actividades de enseñanza aprendizaje orientado a fomentar la autonomía del estudiante. Esto no puede solucionarse con cursillos veloces de capacitación. Los maestros necesitan reflexionar profundamente sobre las posibilidades y limitaciones de esa nueva modalidad, poner en juego su experiencia y creatividad a fin de aprovecharla para favorecer el desarrollo de habilidades y valores en sus alumnos, no sólo la trasmisión de conocimientos. Los docentes deben reconsiderar su papel de mediadores entre el contenido y los aprendientes, deben entender que la nueva modalidad implica una modificación de sus prácticas en clase y de los saberes que ayudarán a construir a sus alumnos. Necesitan perder el miedo a ser desplazados por la tecnología y comprender que seguirán teniendo una función insustituible para ayudar a los niños y jóvenes a desarrollar hábitos de estudio independiente, curiosidad y amor por el saber, pensamiento crítico y capacidad para resolver problemas relacionados con su entorno social. Sólo el docente puede superar las limitaciones de la frialdad tecnológica, brindando la mirada empática y fomentando en el alumno la implicación responsable y comprometida en su proceso de aprendizaje, a través de intervenciones con una finalidad clara y precisa tanto en las actividades a distancia como las presenciales, en las tareas individuales como en los trabajos colaborativos. Este proceso de reinvención de enseñanza-aprendizaje requiere tiempo para que los protagonistas (docentes y alumnos) vayan asimilando y reacomodándose a las nuevas prácticas. La transición del modelo presencial al modelo híbrido no puede ocurrir de manera automática, incluso si las condiciones tecnológicas pudieran ponerse al alcance de todos en un plazo breve. Los niños y jóvenes de hoy, aunque son nativos digitales, utilizan la comunicación por internet con fines recreativos, pero están poco habituados a su uso con fines académicos y de autoformación.

Lo anterior nos lleva al factor materiales educativos. El diseño instruccional en un modelo híbrido implica que los materiales de estudio deben ser adecuados a una didáctica a distancia: deben favorecer la comunicación fluida entre los docentes y los aprendientes; las tareas y ejercicios deben ser interactivos y proporcionar vías de retroalimentación sobre los progresos que van logrando los alumnos; deben facilitar la comprensión de contenidos complejos y sostener la atención de los participantes a nivel individual y colectivo. Se habla de recurrir a la “gamificación”, es decir, a dar un formato lúdico a las actividades para aumentar la motivación de los aprendientes. La creación de esos materiales requiere el trabajo interdisciplinario entre docentes, diseñadores instruccionales, expertos en informática y expertos en los contenidos disciplinarios. Es una labor ardua que implica creatividad y, como los señalamos previamente, una formación encaminada a la innovación con el aprovechamiento crítico de los medios tecnológicos. El proceso de elaboración de materiales educativos supone un ciclo constante de creación-prueba-evaluación de resultados y mejora, el cual también exige disponibilidad de fondos presupuestales para costear los insumos y recursos humanos implicados en ese propósito. El Estado debe reconsiderar las prioridades de inversión para la educación pública, especialmente en los niveles básicos, donde las condiciones de trabajo resultan menos favorables para la transición a la escolarización en modalidad híbrida o mixta.

Telis Marin (2020), director de una importante editorial italiana que ofrece no sólo libros de texto impresos, sino también plataformas para la enseñanza-aprendizaje en línea, resume esta triada afirmando que “La tecnología no motiva por sí sola al aprendiente. El docente, el material y la tecnología adecuada, sí”.
Sin embargo, el tema de la escolarización híbrida no sólo implica considerar la forma cómo se van a gestionar las clases (tecnologías a utilizar, recursos materiales y humanos para llevarse a cabo), también es crucial la revisión de los contenidos que deberán aprender los niños y jóvenes después de esta experiencia de pandemia mundial, es decir, redefinir la aportación de las instituciones educativas para la construcción de una nueva sociedad.
Antonella Salvatore (2020) cuando habla de la Universidad Telemática señala que, en esta coyuntura del covid 19, académicos y estudiantes universitarios están llamados a pensar qué futuro se quiere crear y sugiere varios temas que deberían ser objeto de la nueva educación:

• la sostenibilidad ambiental de las prácticas de producción y consumo, lo que incluye el impulso a emprendedores que se interesen por llevar negocios sostenibles en atención al bien común y no sólo a la generación de ganancias;

• el desarrollo de nuevas profesiones y ocupaciones relacionadas con el trabajo a distancia;

• el fomento de los valores de inclusión, empatía y tolerancia, así como de los conceptos de ética, privacidad y seguridad que deberán acotar y regular el empleo de la tecnología para los intercambios personales y sociales;

• el papel de la psicología para ayudar en el manejo de la afectividad de las generaciones que estarán habituadas a tratar con robots y dispositivos “inteligentes”.

En este escenario, será indispensable preservar la buena relación pedagógica que se consigue durante las clases presenciales en que el docente funge como mentor que ayuda a los estudiantes a desarrollar las competencias que necesitan para afrontar los desafíos del futuro. Especialmente será importante que estimule en ellos la conciencia crítica y las actitudes de solidaridad a fin de repensar el mundo del futuro, evitando los errores cometidos hasta ahora.

El cambio de la educación hacia un modelo híbrido es prácticamente inevitable en este planeta interconectado, no parece posible regresar a la enseñanza circunscrita a las aulas presenciales. La escuela debe orientar a los jóvenes para adaptarse a las transformaciones continuas de la realidad.
Como sostiene el pedagogo italiano Francesco Tonucci (2020) tendrá que inventarse una escuela distinta en que se pueda “trabajar sobre el mundo, el barrio, las historias, la naturaleza y los problemas ambientales, no solamente en los libros de texto”. Tonucci propone que la nueva escuela reconozca y respete la diversidad, en lugar de buscar la uniformidad; que sea suficientemente flexible para permitir a cada uno desarrollar las propias aptitudes, capacidades e inclinaciones, mediante talleres y laboratorios que incluyan variadas actividades artísticas y prácticas. Señala la necesidad de romper con la estructura jerárquica y rígida de grados, pensar en la rotación de grupos y de combinar estudiantes de edades diferentes para algunos proyectos colaborativos, de manera que se analicen la realidad de su entorno concreto y se enriquezcan al compartir experiencias. Esta misión le corresponde sin duda al sistema de educación pública, que debería crear las condiciones para una verdadera equidad en el acceso a la alfabetización, la formación académica y la capacitación laboral de calidad. Insisto en que eso requiere una reconsideración de los recursos financieros asignados a la educación, pero, sobre todo, una redefinición de sus fines, su organización y su funcionamiento.

Aunque considero viable e incluso deseable la incorporación de las plataformas y los recursos de la instrucción virtual o telemática en la escuela, comparto la convicción del filósofo Nuccio Ordine (2020) de que “el contacto con los alumnos en el aula es lo único que puede dar verdadero sentido a la enseñanza e incluso a la propia vida del docente” La didáctica digital no ofrece la posibilidad de compartir gestos de complicidad, aprobación, alegría por el descubrimiento que se observan en una lección presencial, en donde los estudiantes y el docente se reconocen, dialogan y comparten su experiencia vital de aprender juntos. Los alumnos no son meros receptores de nociones, deben usar el conocimiento como instrumento para ejercer la libertad de pensamiento y acción, el saber debe generar la crítica y el compromiso civil; los jóvenes deben formarse en un oficio o profesión con convicción ética, con sentido de solidaridad humana y del bien común. La transmisión del saber y la educación auténtica dependen del encuentro entre personas, no de contactos virtuales a través de una plataforma digital. Como afirma categóricamente Nuccio Ordine, “sólo los buenos profesores pueden cambiar la vida de un estudiante” y eso ocurre sólo por los rituales y la comunicación de la convivencia en una comunidad de aprendizaje en el espacio del aula presencial.

Referencias
Marin, T. (2020) “Libro dello studente interattivo e strumenti digitali per motivare a distanza”. Webinar impartido el 25 junio 2020. Italia: Edilingua

Ordine, N. (2020) “Sólo los buenos profesores pueden cambiar la vida de un estudiante” BBV Aprendemos juntos-El país: España. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=e9ijRqnU_7Q 18 de junio 2020.

Salvatore. A. (2020) “L’università del futuro” Recuperado de: http://www.osservatorioculturalavoro.com/2020/04/20/luniversita-del-futuro/ 18 de junio 2020

Tonucci, F. (2020) “Cuando empecemos de nuevo, deberemos inventar otra escuela” en Tiempo argentino. Recuperado de https://www.tiempoar.com.ar/nota/francesco-tonucci-cuando-empecemos-de-nuevo-deberemos-inventar-otra-escuela 24 de mayo 2020.

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